La mayoría de quejas de los trabajadores van hacia la misma dirección: los horarios son demasiado apretados y apenas hay tiempo para ver a la familia o criar a los hijos. Los sueldos son demasiado bajos, el jefe es insoportable etc.
Está claro que las situaciones son muy particulares y que la actitud y el carácter de las personas pueden influir notablemente en la manera en la que se es o no se es feliz en el trabajo. Sin embargo, hay algunas actitudes que deberían ser de obligado cumplimiento para todos. Sobre todo porque pasamos muchísimas horas en el trabajo y porque para una gran mayoría, esta es nuestra fuente de ingresos, tan necesaria para vivir.

Pero, ¿qué hago? ¿Puedo llegar a ser feliz en el trabajo?

No querríamos generalizar, pero quizá algunas de estas actitudes o ideas puedan ayudarte a sobrellevar mejor tu día a día o, simplemente, a convertir un entorno gris en un espacio afable y digno. ¡Porque la actitud y tu salud son lo primero!

  • La motivación, clave para conservar tu trabajo. Expertos y empresarios coinciden en que los empleados motivados son los más buscados. Ser optimistas es básico para enfrentarnos al día a día motivados. Y es, precisamente, ese estado de motivación el que nos ayuda a ser más creativos y productivos. Sí, con la productividad hemos topado: una de las grandes prioridades de las empresas de hoy.
  • ¿Y puedo ser optimista? ¿Un optimista nace o se hace? Pues bajo la opinión de los expertos, no hay ningún impedimento para que puedas hacer una pequeña transición hacia el optimismo. Hay que entrenar el cerebro con una mente abierta hacia al aprendizaje y hacia las relaciones sanas con compañeros positivos, alejados de cualquier foco de toxicidad.

Algunos consejos prácticos

La actitud es muy importante, pero para ayudarte en este reto, queremos ofrecerte algunos consejos prácticos para aplicar en tu puesto de trabajo. Debes tener en cuenta que los pequeños cambios, por pequeños que sean, desencadenarán una ola de positivismo que debes aprovechar.
  • Huye de las fuentes de toxicidad. Si tienes compañeros tóxicos, lo más idóneo será que te alejes de ellos. Si esa fuente de toxicidad es tu jefe y no tienes posibilidad de solucionarlo, sería interesante que te plantearas un cambio de trabajo. La perspectiva de buscar y encontrar nuevas propuestas pueden hacer más llevaderos tus últimos días en la empresa.
  • Analiza tus logros. En ocasiones, no todos los jefes o responsables de equipo son capaces de destacar tus logros. No pierdas la ocasión de hacerlo por ti mismo.
  • Intenta cambiar lo que no te gusta. Quizá puedas aprovechar este momento de inflexión y reflexión para modificar aquellas cosas que no te gustan de tu trabajo. ¿Pedir un aumento?, ¿cambiar tu jornada?… siéntete capaz de hacerlo.
  • Organízate mejor. Intenta reservar los primeros diez minutos de la jornada para organizar todas las tareas y establecer prioridades. Esto te ayudará, sin duda, a hacer mucha más interesante y cómodo tu día a día.
Y tú, ¿te ves aplicando alguno de estos cambios?
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