Para saber cuáles son tus puntos débiles no hace falta que te centres sólo en tus defectos. Igual que en los puntos fuertes no te centras sólo en las virtudes o los dones, sino que también cuentan las cosas que se te dan bien, en los puntos débiles puedes poner el foco en las cosas que te cuesta hacer, con las que no disfrutas tanto o aquellas áreas que consideras que podrías mejorar para trabajar mejor.
Tengo la firme creencia de que las personas podemos cambiar y que los  “defectos” no son algo inamovible que siempre estará ahí y tenemos que vivir con ello. Las personas podemos cambiar y los defectos se pueden transformar.  Si tú también compartes esta creencia, jugará en tu favor el hecho de ver tus defectos como algo dinámico y flexible y entender que si algo de tu forma de ser no te gusta, puedes aprender a hacerlo de otra forma para que te dé mejor resultado.
De hecho, en  muchas empresas utilizan modelos de competencias que sirven para evaluar y medir el nivel de las habilidades de los trabajadores en función de su puesto de trabajo. Si una habilidad está baja, crearán un plan de formación para desarrollar esa habilidad o competencia. Así que cada vez se habla más de áreas de mejora y al punto débil se le da una perspectiva de mejora.

4 ideas para conocer tus puntos débiles

1. Intenta ser lo más objetivo posible contigo mismo. Es mejor que no te compares con los demás para valorar tus puntos débiles. No se trata de ser un juez y machacarte, sino de reflexionar sobre las áreas con puntos débiles. Obsérvate a ti mismo de forma compasiva y honesta y recuerda que también tus puntos débiles hacen que seas una persona única y especial.
2. Las cosas no son o blancas  o negras. Las habilidades no son puntos fuertes o débiles, o lo haces bien o lo haces mal, o blanco o negro. Hay una amplia gama de grises que también te puede servir para identificar en qué medida no se te da bien algo.  Por ejemplo, puedes utilizar una escala del 1 al 10 para valorar tus puntos débiles, dónde el 1 es el nivel más bajo de dominio de una habilidad y el 10 el más alto.
3. Sé proactivo. Como decía antes, creo que los comportamientos se pueden cambiar. Si consideras que mejorar algún punto débil te puede ayudar a encontrar trabajo o mejorar en tu carrera, crea un plan para lograrlo. Las debilidades se pueden transformar en fortalezas, aunque no es cosa de días ni de semanas, a veces requiere su tiempo. Además es un gran argumento para mostrar a la empresa que tienes iniciativa y estás motivado por la mejora personal. Explica tu plan y qué estás haciendo para mejorar tus puntos débiles y les sorprenderás muy gratamente.
4. Sé tú mismo. Tanto los puntos fuertes como los débiles son relativos, dependen del contexto, de la persona, del tipo de trabajo. Habrá trabajos donde unas habilidades se consideran puntos fuertes y en otro puesto de trabajo esa misma habilidad puede ser considerada como punto débil. Por eso creo que es muy importante conocerse a uno mismo para saber todo lo que puedes aportar en el trabajo y adaptar el discurso en la búsqueda de empleo a tus objetivos laborales. Además de ayudarte a conocerte más, tener la iniciativa de transformar tus puntos débiles y valorar todo lo que se te da bien te servirá en tu crecimiento personal para sentirte más pleno y ser más auténtico.
Claudia Calderón es Coach certificada y fundadora de The Braveliving, donde realiza sesiones individuales, cursos y talleres.

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