Sin tener en cuenta los casos de despidos por temas económicos o de otra índole, las conductas con las que debemos ser más que precavidos son:
Conductas inapropiadas en redes sociales. Forman parte de nuestro día a día y en algunas ocasiones no somos conscientes de cuánto uso y qué uso les damos.
– No te conectes en horas de trabajo. A no ser que seas el Community Manager de la empresa. A tu jefe no le gustará ver cómo eres el rey del tweet o que has compartido el mejor vídeo de gatitos del mundo en horas de trabajo.
– Estados negativos relacionados con el trabajo. Ser irónico con la empresa, con el jefe o con tus compañeros. Las faltas de respeto públicas no le gustan a nadie y es muy fácil que sean vistas.
Ante los problemas, lo mejor es optar por una actitud adulta y afrontarlos directamente.
– Que estés de baja y aparezcan fotografías en las que estás (o has estado la noche anterior) de fiesta, realizando actividades lúdicas o que el localizador indique que estás en otra ciudad diferente. Pedir una baja no real, además de delito, es la mayor muestra de deslealtad hacia una empresa, simplemente no lo hagas.
– Cotilleo. Estás enfurecido/a con tu jefe o compañero y a modo de terapia tú y unos cuántos más decidís hacer puesta en común, sorna y burla de aquella persona. Insultos, faltas de respeto y sacar los trapos sucios. Ya sea en corrillo, por email, chat… ser sorprendido con esta actitud podría considerarse despido en cualquier empresa por faltar el respeto a las personas.
Todos los problemas son susceptibles de ser solucionados hablando con tu superior directo, con el jefe de departamento, con el departamento de recursos humanos o con alguna persona que pueda mediar. La crítica destructiva no conduce a nada más que avivar las llamas de ese conflicto. Se esperan actitudes adultas, positivas y encaminadas a la mejora constante.
– Faltas de respeto / agresiones a clientes, proveedores o socios. Es simplemente inadmisible. La imagen de la empresa está íntimamente ligada a la imagen que proyectas como representante visible de la misma. Nadie quiere que su empresa sea vista como agresiva, descortés o maleducada.
Volvemos a lo mismo, todo es susceptible de ser hablado, se pueden hacer cambios si con algún proveedor o cliente no consigues congeniar, pero lo que no es tolerable es que la situación se te vaya de las manos hasta tal punto. No se espera que te hagas amigos de todos, simplemente que trabajes con profesionalidad.
– Robar material o datos. Robar o revelar cifras de la empresa, desvelar quién va a ser el próximo fichaje, llevarte material de la oficina… éstas y otras tantas acciones son motivo directo de despido, no se toleran las traiciones y llegados a este punto la pérdida de confianza ya es total e irrecuperable. Difícilmente tu jefe volverá a confiar en ti, pese a que simplemente hayas querido alardear ante unos amigos y no dedicarte al espionaje industrial. El motivo no importa, el daño está hecho.
– Malos modos y actitudes negativas. Si estás molesto o enfadado por favor, háblalo. Hacer el vacío a tu jefe y compañeros, bajar de forma consciente tu productividad, responder de manera agresiva o simplemente no hacerlo no te ayudará en nada, al contrario. Cuando se está peleando por llevar a cabo un proyecto, por trabajar de la mejor manera posible y por crear un equipo bien cohesionado, no se esperan ni desean este tipo de actitudes. Ningún jefe comprometerá la salud de su equipo por alguien que solo dinamita el ambiente, se consciente y habla las cosas.
Todos y cada uno de estos motivos y otros tantos que podríamos citar, están íntimamente ligados a problemas de actitud y lealtad. Cuando formas parte de un equipo de trabajo, tu jefe confía en ti como persona madura, responsable y leal, todo aquello que muestre lo contrario será tomado como una falta a esa confianza depositada y, tal y como hablamos en las relaciones entre jefe y trabajador, toda relación se basa en esa confianza.
Debemos trabajar con la seguridad de que damos lo mejor de nosotros tanto en la tarea misma como en la organización, si pasas por momentos difíciles simplemente avisa, seguramente más gente de la que piensas estará dispuesta a echarte una mano y la solución al problema estará más cerca de lo que crees.
El diálogo maduro y responsable es la mejor arma de la que dispones, simplemente hazte cargo de tus acciones y afronta las situaciones venideras con profesionalidad. Si te contrataron es porque eres alguien valioso, recuérdalo.
Lidia Nicolau es responsable del equipo de Personas de habitissimo 
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