Trabajar de noche no es natural. Nuestro organismo está preparado para rendir al cien por cien durante el día, de modo que cualquier cambio en esta rutina puede tener consecuencias adversas para la salud de las personas. A pesar de eso, bomberos, policías, operarios de fábrica y personal sanitario, entre otros, desarrollan parte de su jornada laboral mientras gran parte de la sociedad duerme…
Ventajas e inconvenientes de trabajar de noche
Un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) revela que las personas envejecen cinco años por cada quince años de trabajo nocturno. Por la noche, estamos menos preparados física y mentalmente, de modo que nuestro grado de concentración se reduce y se produce un desgaste extra que termina por agravarse al cabo de los años.
Las fundaciones dedicadas al estudio y a la prevención de riesgos laborales coinciden en que las consecuencias para la salud de las personas pueden darse a distintos niveles. Estas dependen, en todo caso, de la frecuencia con la que se trabaja en turno de noche, el tiempo, la edad y otros muchos factores individuales, relacionados con la salud de cada persona.
Por un lado, se observan alteraciones en el ritmo biológico (en la presión arterial, los patrones del sueño, la temperatura) y en algunos casos incluso enfermedades debido a una caída de las defensas. La pérdida de atención puede repercutir, además, en accidentes laborales y de tráfico a la salida del trabajo. Se percibe un aumento del consumo de tabaco y estimulantes, así como del estrés, que en algunos casos puede llegar a cronificarse. A todos estos trastornos hay que añadir otros problemas de carácter alimenticio, así como dificultades de adaptación, trastornos de la memoria, fatiga crónica y una disminución de las relaciones sociales.
Y aunque estos inconvenientes pueden resultar sumamente graves, conviene tener en cuenta que no todos afectan del mismo modo a todas las personas. Hay que indicar, por otra parte, que el trabajo nocturno también presenta algunas ventajas que vale la pena mencionar. 
En primer lugar está el factor económico. Al tratarse de trabajos que no todo el mundo está dispuesto a hacer, los turnos nocturnos suelen pagarse entre un 10 o un 15% más que los diurnos. A su vez, los desplazamientos siempre suelen ser más cómodos, porque hay poco tránsito de noche y cero retenciones. Por último, a estas alturas, ya son muchas las empresas que apelan a la lógica y permiten a los empleados rotar estos puestos e incluso negociar, a corto o largo plazo, un cambio horario o de puesto que pueda beneficiarles.
Consejos para afrontar los turnos de noche
La mayoría de trabajadores nocturnos coinciden en que, con el tiempo, la rutina se hace más llevadera, pero en realidad, nadie termina acostumbrándose del todo a trabajar cuando lo que verdaderamente pide el cuerpo es descanso. Aquellos que tengan que enfrentarse al turno nocturno, ya sea seguido o por rotación, lo sobrellevarán mejor si:
1) La empresa aplica unas políticas adecuadas. Esto pasa por un diseño más lógico de los turnos de trabajo que permita a los trabajadores disfrutar de más de dos noches de sueño completo. A su vez, la empresa está obligada a velar por unas condiciones de iluminación y temperatura óptimas, así como por un sistema de vigilancia médica que pueda cubrir las necesidades de los trabajadores.
2) Prestar la máxima atención a la conducción. Regresar a casa después de un largo turno nocturno constituye un riesgo para cualquier trabajador que tenga que conducir con su propio vehículo. Una de las opciones más viables es la del transporte público, aunque cuando esto no es posible conviene apoyarse en otras medidas, como compartir coche o realizar todas las paradas que sean necesarias si nos sentimos demasiado cansados.
3) Dormir en un entorno adecuado. Los trabajadores de turno de noche tienen que cumplir con su rutina de sueño en horario diurno. Por este motivo, es muy importante dormir en la habitación propia, bajando totalmente las persianas para evitar la luz. Es conveniente bajar el volumen de cualquier aparato que pueda interrumpir el sueño (teléfonos, contestadores automáticos…) y pedir a familia y vecinos que no molesten. Son de gran utilidad los tapones para los oídos, el ruido blanco o la música de fondo que pueda enmascarar cualquier emisión sonora molesta.
4) Planificar una dieta sana y equilibrada. Comer saludable es importante para todas las personas, pero en este caso todavía más. Una mala alimentación puede afectar muy negativamente en el rendimiento laboral y cómo no, en las conductas del sueño. Comer mucha fruta y verdura, beber agua constantemente y prescindir de alimentos demasiado grasos y picantes es clave para evitar malas digestiones y enfermedades de tipo gástrico.
5) Evita el consumo de estimulantes. El café y los cigarrillos son el peor enemigo de cualquier persona que quiera preservar su salud. Es importante no abusar de las bebidas energéticas y de otros estimulantes que puedan acarrear problemas fisiológicos o generar estados de dependencia.
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