Ya sea por miedo a perder el trabajo o por el ritmo de vida actual es cada vez más frecuente que una persona se vuelva workaholic prácticamente sin darse cuenta. En estos casos es indispensable detectarlo cuanto antes para disminuir el estrés que esto comporta y lograr una mejor calidad de vida.
10 señales de desvelan que eres un workaholic:
1- Buscas mil excusas para no descansar 
Siempre tienes algo más importante que hacer antes que descansar o pasar tiempo con tu familia o amigos. 15 días de vacaciones te parecen una eternidad y te cuesta encontrar un fin de semana libre para poder desconectar.
2- Estás conectado las 24 horas del día
Estás siempre disponible, cualquier día a cualquier hora. Tienes siempre el teléfono cerca y procuras tener siempre conexión 3G (o 4G) y los mails actualizados. La conexión a internet es tan importante como el aire que respiras.
3- Eres egocéntrico
Primero tú y después tú. Tus obligaciones siempre están por encima de cualquier compromiso familiar o con tus amigos.
4- Nadie va a hacer el trabajo tan bien como tú
No sabes delegar tareas y acabas sobrecargándote de trabajo, lo que te lleva a alimentarte mal o incluso suprimir comidas. Soportas grandes niveles de ansiedad y estrés y tu mente no para nunca.
5- Eres el primero en llegar a la oficina (y el último en irse)
Llegas a la oficina cuando aún no se ha hecho de día y te vas cuando ya no queda nadie. Puedes trabajar más de 12 horas al día y sentir que aún te falta tiempo.
6- ¿Vida social? No tengo tiempo para estas cosas
Evitas salir con tus amigos o con tu pareja. Si no estás en la oficina prefieres estar en casa, así puedes seguir con el trabajo que te ha quedado pendiente.
7- Tienes a tu pareja un poco descuidada
Te gusta estar solo y a veces hasta te llevas el trabajo a la cama (revisando emails desde la Tablet, leyendo unos informes antes de acostarte etc.). Tu pareja tiene paciencia, pero todo tiene un límite.
8- Tienes complejo de Rey Midas
“Si no fuera por mí esto no habría salido bien”. Crees que conviertes en oro todo lo que tocas y que el fracaso es por la falta de dedicación o talento de los demás.
9- No tienes muchos amigos en el trabajo
Nadie se toma el trabajo tan en serio como tú. Tus compañeros no te inspiran confianza y más que amigos, tienes aliados.
10- No sabes decir que “no”
Tienes tres mandamientos sagrados: “no digas no a tu jefe”, “no digas no sé” y “nunca digas no puedo”.
Si te reconoces en estos 10 puntos, no hay duda, eres un workaholic. Y si esta adicción al trabajo no se trata a la larga puede generar consecuencias para tu salud como ansiedad, problemas en tus relaciones sociales (pareja, amigos, familia) y consecuencias físicas como la úlcera de estómago o problemas cardiovasculares.
Para no llegar a estos extremos hay ciertas cosas que puedes empezar a hacer desde hoy mismo. Lo principal es aceptar el problema y ser consciente de los beneficios que comportan el tiempo libre, el ocio y las relaciones personales (y no sacrificarlos por el trabajo).
Si la adicción es muy fuerte es recomendable que contactes con un especialista que puede ayudarte a eliminar tu dependencia. Además, hay otras acciones que te ayudarán a mejorar tu situación como realizar técnicas de relajación que te ayuden a bajar tu nivel de estrés, delegar algunas tareas en el trabajo (y confiar en que tu equipo las va a hacer bien), realizar ejercicio físico o marcar un horario y actividades para hacer con tu familia y amigos.
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