Demasiadas veces nos encontramos ante un trabajo que no nos gusta, no nos hace felices, y nos pasamos la jornada laboral mirando al reloj suplicándole que muestre la hora de acabar con este sopor… Y pensamos, ¿cómo vamos a soportar estar toda nuestra vida haciendo esto durante 8 horas 5 días a la semana? Tal vez sea el momento de dar un giro a nuestras vidas.
Lo que pretendo conseguir en este artículo es generar distintos proyectos laborales que nos acerquen al máximo a nuestro talento:
Por un lado estarán los proyectos que nos apasionen: tanto los que podamos comenzar a luchar por ellos en el corto plazo como en el largo plazo. Por ejemplo, si nuestra pasión es la enseñanza pero como freelance, en el corto plazo podemos empezar a dar clases particulares, charlas o cursos pero si nuestra mayor ilusión es crear una academia y necesitamos un montante de dinero que actualmente no tenemos, podemos establecer este proyecto a largo plazo, pero nunca eliminarlo de la lista solo porque ahora mismo no podamos desarrollarlo, enfocaremos nuestras actuaciones a lograrlo algún día, adquiriendo experiencia en nuestro proyecto a corto plazo y también evaluando hoy su inversión y comenzar a ahorrar con este fin.
Por otro lado están los proyectos que sirven de puente: los trabajos que se realizan hasta poder vivir de nuestra pasión. Tal vez no nos gusten demasiado pero nos sirven para contar con una nómina mensual, estar activos hasta tener otra oportunidad laboral o poder adquirir algunos conocimientos y habilidades que nos puedan ser útiles posteriormente. Recuerda que cuando estamos en este lado del camino debemos tener siempre en mente el proyecto que nos apasiona, esto evitará que nos vengamos abajo o que abandonemos nuestra vocación, seguimos luchando por nuestro talento pero hay que tener en cuenta que en ocasiones hay que dar pasos intermedios.
A continuación explico un ejemplo sobre cómo identificar los distintos proyectos:
Un empleado de banca de 35 años, con estudios de Derecho. Ha trabajado en el departamento de asesoría jurídica de la entidad financiera durante 7 años, tras una reorganización del departamento es trasladado a una oficina como gestor comercial, ocupó este puesto durante 5 años hasta que finalmente fue despedido en un expediente de regulación de empleo. Necesita encontrar trabajo en medio año aproximadamente por cuestiones económicas.
Proyecto A: vocación a largo plazo. Montar un despacho de abogados propio.
Proyecto B: vocación a corto plazo. Empleo en una asesoría jurídica.
Proyecto C: menos vocacional, a corto plazo. Empleo en una entidad financiera.
Proyecto D: mucho menos vocacional, el más probable y a corto plazo. Empleo como gestor comercial.
Esto es un ejemplo de los 4 proyectos que el sujeto puede definir, siempre dependiendo de sus circunstancias personales, profesionales y económicas. La meta es lograr los propósitos vocacionales, así que si logras el proyecto C o D no pierdas de vista el A y el B.
¿Cuáles son tus proyectos? ¿Los tienes bien claros y definidos?

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