Dice el saber popular que equivocarse tiene algo muy positivo: la oportunidad de rectificar. También es vox pópuli que rectificar es de sabios, de manera que el viento está soplando a tu favor. Muy bien: te has equivocado, te has percatado de ello y ahora tienes una oportunidad de oro: rectificar aquello que se ha hecho mal o incorporar un nuevo conocimiento para ocasiones futuras. Que las habrá y de las que saldrás con éxito, si te lo propones.

No obstante, debes relajar tus expectativas y ver si tu perfil corresponde al de una persona demasiado perfeccionista y autoexigente. Esta característica, que a veces puede resultar excelente para lograr unos buenos resultados, puede llegar a convertirse en una auténtica tumba para los profesionales que viven al límite.

¿Cómo puedo saber si soy demasiado autoexigente? Pues bien, no existe un patrón fijo, pero sí algunos rasgos que deberás examinar con atención. Si son los que impregnan tu día a día, es posible que te resulte necesario tomar un respiro. Acuérdate de los consejos que te dimos hace unas semanas para que aprendieras a reorganizar tu tiempo. ¿Los has empezado a aplicar?

Si te sientes agobiado y en muchas ocasiones frustrado, es posible que te estés autoexigiendo demasiado. Examina tu actitud diaria. ¿Estás permanentemente sumergido en tus asuntos profesionales? ¿Tus metas suelen ser demasiado elevadas e incluso difíciles de alcanzar? ¿Trabajas sobre presión continua? ¿Tus jornadas laborales terminan con altos niveles de frustración o incluso no terminan? Responde estas preguntas para ti mismo y pregunta a tus familiares o compañeros de trabajo. Es posible que seas un perfecto perfeccionista, cuya meta no está muy clara, aunque persistas en el intento de superarte a diario.

Está claro que el hecho de querer superarse es una de las actitudes vitales más positivas para el ser humano. El problema es no saber fijar los límites. En muchas ocasiones, la necesidad de seguir llegando más y más alto esconde algún que otro problema de baja autoestima.

Nuestros consejos son muy fáciles y sencillos de seguir. Aunque siempre puedes recurrir a la ayuda de un profesional externo, tienes la oportunidad de apoyarte en tu familia, amigos y compañeros. Escucha a aquellos que en ocasiones también te dicen que haces las cosas bien. No debes dejar pasar ninguna respuesta positiva. Recuerda que nadie es infalible y que los errores siempre serán una gran oportunidad para superarte sin hacerte daño a ti mismo.

Puestos a recomendar lecturas, tienes un buen libro a tu alcance que versa sobre esta materia. Se trata de “El error positivo: el fracaso como antesala del éxito”. La obra, escrita por Rafael Galán y Javier Escudero y publicada en Planeta (2009), te dará algunas claves para convertir los errores en una ventaja competitiva y en una oportunidad para crecer.

¡Suerte y mucha calma!

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