El currículum vitae tu lienzo en blanco
El currículum vitae tu lienzo en blanco
El currículum vitae tu lienzo en blanco
El currículum vitae tu lienzo en blanco

El currículum vitae tu lienzo en blanco


IÑAKI GONZÁLEZ

IÑAKI GONZÁLEZ

Twitter@goroji

Webhttp://sobrevivirrhhe.com/

Doctorando en Economía, Empresa y Derecho, Licenciado en Administración y Dirección de Empresas, Máster en Dirección y Gestión de Recursos Humanos, Máster en Gestión Sanitaria. Técnico de Gestión RRHH (Desarrollo & Formación) en Fundación Hospital Calahorra. CTO & Community Manager de Osenseis Lean, S.L. Tutor del Máster de Gestión Sanitaria de IMF Business School.

Nos encontramos ante un lienzo en blanco y tenemos que enfrentarnos a nuestra obra maestra, pero esta vez no se trata de coger brocha y pincel, sino lápiz e ingenio porque tenemos que resumir nuestra vida profesional y académica de una forma breve y cautivadora, que destaque del resto de candidatos que optan, al igual que tú, al proceso de selección de ese puesto de trabajo que puede cambiar tu vida.

¿Misión imposible? Después de leer este capítulo seguro que no te lo parece tanto.

A la hora de construir nuestra hoja de vida, currículum o como quieras llamarlo, hay una serie de estructuras fundamentales que no debemos pasar por alto: datos personales, experiencia profesional, educación y formación, competencias personales e información adicional.

Estos son los ingredientes fundamentales, pero al igual que luego cada cocinero construye sus propios platos partiendo de la receta original, nosotros tendremos que ser capaces de cocinar nuestro mejor CV partiendo de dichos apartados principales.

CONSEJOS PARA CREAR EL CV PERFECTO

Partiendo del hecho de que el currículum perfecto no existe, vamos a repasar algunas claves para aproximarnos a la perfección, o al menos, lo parezca. Y lo vamos a hacer diseccionando todas y cada una de las secciones que pueden aparecer en tu CV, aunque no es obligatorio que el resultado final las incluya todas, ni tan siquiera en ese orden, dependerá de la oferta de trabajo o de la finalidad que tenga el currículum vitae.

  1. La fotografía

    Estamos hablando de la fotografía de tu currículum vitae, no estamos hablando de tu avatar en redes sociales como Twitter o Facebook, que permiten un tratamiento más informal, ni tan siquiera de tu fotografía en LinkedIn, que en teoría debería estar más en consonancia con tu perfil profesional, sino de la fotografía que va a ser la primera toma de contacto visual de tu CV con el reclutador.

    Partiendo del hecho de que no es obligatorio incluir una fotografía, a no ser que se pida expresamente en la oferta de empleo, si lo haces, vamos a procurar que cumpla con la imagen profesional que estás vendiendo con tu CV. Procura ceñirte a una fotografía retrato (de hombros para arriba) con un fondo lo más neutro posible, o al menos que no distraiga. Ten en cuenta que la mayoría de las veces se va a imprimir en blanco y negro y con poca calidad de impresión.

  2. Experiencia profesional

    No hagas un mero listado de puestos y empresas ordenados cronológicamente en los que hayas trabajado, sino que procura resaltar esos puestos y funciones que hayas desempeñado y que aporten valor a la oferta de trabajo en cuestión o a la empresa que se lo vas a enviar si se trata de una candidatura espontánea. Resalta no tanto la descripción del puesto, sino las capacidades y competencias que desempeñabas en cada uno de ellos e incluye los hitos u objetivos más importantes conseguidos en el desempeño de tus funciones.

  3. Educación y formación

    Como en el caso de la experiencia profesional, no se trata de poner un listado de cursos y cursitos sin ningún orden ni sentido más que el meramente cronológico. Selecciona en todo momento qué formación se adapta al CV que quieres enviar, bien por la oferta de trabajo a la que estás optando o bien por el tipo de empresa a la que le quieres hacer llegar tu propuesta de valor.

  4. Competencias personales

    A la hora de incorporar tus competencias personales al CV, además del apartado de idiomas, que es imprescindible, tendremos que incorporar todas aquellas competencias comunicativas, de organización o gestión, informáticas y profesionales que hemos ido recogiendo en nuestro bagaje profesional o formativo.

    Pero no vale contarlas de cualquier manera, procura hacerlo de forma que se vea en el contexto en que han sido adquiridas, porque eso dará una imagen más fiel de cuál es el verdadero valor de dichas competencias y su posible aplicación cuando te incorpores a la organización correspondiente.

  1. Información adicional

    Por último, y no por ello menos importante, llega el apartado de la información adicional. Todos aquellos artículos, publicaciones, congresos y demás eventos en los que hayas participado darán muy buena cuenta de tu interés y conocimiento por la profesión.

    Y aquí es donde debes incluir que tienes un blog, una página web, tus perfiles en redes sociales. Y no dudes en añadir todos los links que hagan falta, porque aunque en un CV impreso no te sirvan de nada, en un currículum consultado en pantalla, el reclutador no se podrá resistir a la tentación de hacer clic en aquellos que le resulten más importantes para hacerse una idea de si tu candidatura es lo que estaban buscando.

    Por no decir aquellos reclutadores más avezados en cuestiones dospuntocéricas (que los hay, y cada vez más numerosos) que harán dicho barrido de marca personal profesional en redes sociales, es importante que les facilites el link. Por tanto, si eres tú quién les pone a mano el enlace que a ti te representa mejor en redes sociales, ya tienes medio partido ganado.

  2. La clave está en la diversidad

    No es que sea bueno crear más de un currículum, sino que debes tener tantos como procesos de selección a los que te hayas presentado. De la misma manera que cada persona es un mundo, cada filosofía de empresa también lo es, y cada reclutador tiene su propia visión de la profesión y maneras de hacer las cosas.

    Por eso, aunque en tu casa, tu ordenador, tu memoria portátil, dispongas de un CV completo con toda la información que hemos venido analizando, asegúrate de que nunca sea ése el que mandas. Tendrás que seleccionar, resumir y mostrar minuciosamente la información que la empresa que lo recibe quiere ver: ni una coma de más ni una coma de menos.

    Es lo que en la filosofía Lean se llama quedarse con lo magro, con lo que aporta valor, y eliminar todas aquellas mudas o desperdicios que no harán más que entorpecer la labor del seleccionador.

    Tienes que ser capaz de resumir tu CV en su mínima expresión (una página dicen los expertos), así que tienes que asegurarte de que así lo haces estudiando previamente la oferta de trabajo y la organización a la que va dirigido.

  1. El diablo está en los detalles

    Ya casi has terminado pero deberías tener cuidado. Hay una serie de cuestiones que no se te pueden pasar por alto porque podrías estar echando por tierra todo el excelente trabajo realizado. Hay ciertos detalles que nunca, bajo ningún concepto, deberían leerse en tu currículum vitae, como esas faltas de ortografía que se saltan al mejor corrector del mundo o esa información que no aporta ningún valor pero que te resistes a eliminar.

    Por último, si vas a enviar tu CV por correo electrónico hay una serie de cuestiones que debes tener en cuenta:

    • Dirección de correo: cuidado con los juegos de palabras a la hora de crear tu cuenta de correo electrónico, recuerda que es lo primero que van a ver y puede dar justo la imagen contraria que quieres ofrecer.
    • Usa los servidores de correo electrónico más extendidos (Gmail, Hotmail u Outlook) y nunca, bajo ningún concepto, utilices el correo electrónico de tu actual puesto de trabajo.
    • Asunto: cíñete al asunto que pidan en la oferta de trabajo, no es el momento de ser creativo. El asunto sirve para catalogar y clasificar los correos electrónicos, así que no seas tú el que le ponga las cosas difíciles al receptor del mismo. Si es auto candidatura, entonces sí, vía libre, pero sin pasarte, no es el título de una novela.
    • Cuerpo de mensaje: éste debe ser tu mejor carta de presentación. Cuatro o cinco líneas explicando por qué envías tu CV, los cuatro o cinco rasgos que te diferencian del resto y lo que puedes aportar si te incorporas a la organización.
    • Archivo adjunto: después de tanto trabajar en escribir el CV perfecto, no dejes que su aspecto definitivo sea una cuestión de azar. Envía tu currículum en formato PDF para asegurarte que no va a perder el formato que tú le has dado.

Y ahora sí, ya estás preparado para construir el CV perfecto. ¡Mucha suerte!

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