¿Cuáles son los beneficios que aporta trabajar de manera visual? Aquí te lo explicamos:

1. Fomenta la creatividad y con ella la generación de ideas: podemos aplicar infinidad de técnicas y dinámicas a través de las cuales pictogramas y pequeños dibujos nos ayuden a fusionar nuevos conceptos, crear historias o identificar necesidades escondidas de nuestros usuarios.

2. Facilita la representación de conceptos: en muchas ocasiones, hasta que no vemos las cosas, no las entendemos. A través del dibujo podemos llegar a explicarnos mejor haciendo comprensibles nuestras ideas, unificando la visión del equipo y evitando malos entendidos.

3. Posibilita la selección y validación: no podemos abarcarlo todo. Necesitamos establecer prioridades y elegir aquellos retos por los que trabajamos. Podemos simplificar la selección y validación de los mismos haciéndolo de forma visual.

4. Favorece la planificación y visión estratégica: nadie empieza un viaje sin un buen mapa sobre el que diseñar recorridos y tomar decisiones. La visión global del entorno y el mapping de proyectos es imprescindible para la supervivencia de los negocios.

5. Lean & Agile: los experimentos con gaseosa… se trata de crear, investigar e innovar, corriendo los menores riesgos posibles y abaratando los costes, sin invertir un euro hasta que la conceptualización de los productos o servicios está terminada y bien consensuada.

Asimismo, podemos mencionar otra serie de beneficios: los emocionales, aquellos que crean un clima de trabajo cooperativo y abierto en el que se fomenta el crecimiento personal y redundan en un mejor rendimiento. Al trabajar visualmente se incrementa el compromiso y la motivación del equipo: todos pueden escuchar y compartir sus ideas y se sienten más involucrados e implicados.

Si eres de los que piensa “yo no sé dibujar”, estás equivocado, porque si sabes escribir, sabes dibujar, ¿no es cada letra un dibujo? No todo el mundo que sabe escribir tiene una letra preciosa, una caligrafía virtuosa; sin embargo, escribe.

Cuando tomamos una nota rápida no nos preocupa en absoluto si la letra es bonita o no, sólo nos importa entender el mensaje y poder releerlo más tarde. Algo parecido ocurre cuando hablamos de dibujo de conceptos, pues éste se centra más en el proceso que en el resultado final. No se busca un resultado estético próximo al arte, se trata, más bien, de encontrar un lenguaje propio, una herramienta que nos permita crear y compartir nuestras ideas de forma ágil y eficaz.

Para dibujar de manera esquemática, sólo necesitamos una serie de elementos básicos: puntos, líneas rectas y curvas, figuras geométricas básicas (círculo, cuadrado, triángulo, etc.). Con estos recursos se puede hacer cualquier dibujo. La clave está en combinarlos de la manera adecuada, perderle el miedo al lápiz y practicar.

Dibujar para comprender el mundo es una realidad que el hombre ha puesto en práctica desde el principio de los tiempos. Empezando por las pinturas rupestres y haciendo un rápido viaje por las distintas civilizaciones el dibujo ha formado parte importante de la historia y ha ayudado a visualizar y a hacerse preguntas a los grandes creadores, inventores y pensadores. Dibujamos para entender, para entendernos, para hacernos preguntas y evolucionar.

Está demostrado que el dibujo de conceptos favorece la atención y predisposición hacia el trabajo. Es por esto que estamos ante una oportunidad de oro para trabajar mejor, de un modo más eficiente y por qué no decirlo, más divertido.

Fernando de Pablo y Miren Lasa son expertos en facilitación a través de metodologías visuales. Son autores del libro ¡Dibújalo! de LID Editorial

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