Querido candidato:
He leído tu último mail con inquietud. Me pedías qué datos debe contener una carta de baja voluntaria. Ello me inclina a pensar que estás considerando presentar tu renuncia a tu puesto de trabajo. La primera reflexión que debo hacerte es: ¿estás seguro?, ¿has encontrado un nuevo trabajo?, ¿está cerrada tu nueva contratación? o ¿sencillamente abandonas?, ¿no puedes más? Los motivos que tengas son muy lícitos, simplemente asegúrate bien de tu decisión, pues una vez presentada la carta, es muy difícil una vuelta atrás.
Tras esta reflexión, permíteme que te dé unos consejos, no sólo para enfocar bien el contenido y la presentación de tu carta de renuncia, sino también para acabar del mejor modo posible tu relación con la empresa que un día te ofreció una oportunidad y apostó por ti.
Recuerda que es importante quedar bien con cualquier compañía en la que hayas trabajado. Un día pueden llamarles pidiéndoles referencias sobre ti y sería una lástima que, por un mal final, se ensombrezca el buen trabajo que allí realizaste, sin olvidar la posibilidad de reincorporación, pues tengo varios ejemplos de personas que volvieron a sus anteriores puestos tras haber presentado su renuncia y haber trabajado en otra compañía. A continuación, te presento mis sugerencias:
1. Contenido de la carta de baja voluntaria: debe estar dirigida a la empresa y firmada por ti. Debe llevar la fecha de la comunicación (es decir, si lo has comunicado de forma oral, lo ideal es que la entregues el mismo día con esa fecha o, si la redactas al cabo de unos días, que figure la fecha de cuándo lo comunicaste de palabra). Es importante que indiques tu decisión de causar baja voluntaria e incluyas cuál será tu último día de trabajo. No hace falta dar más explicaciones ni exponer tus motivos en la carta. Otra cosa es que, en una conversación con tu superior, le menciones las causas de tu decisión de forma transparente y abierta.
2. Prepara dos copias y pide que te acusen recibo en la misma carta, conforme la empresa lo ha recibido (que lo firme Recursos Humanos, el gerente o tu jefe). Un ejemplar es para ti y el otro para la empresa. Si no te es posible entregarla en mano, que es lo ideal, puedes hacerlo por medio de burofax con acuse de recibo, aunque es más frío. Es importante que quede claro que la empresa recibió tu comunicación. En el siguiente punto entenderás el motivo.
3. Para la indicación de la fecha de tu último día de trabajo, deberás antes comprobar los días de preaviso que figuran en tu contrato. Si no respetas el número de días indicado, la compañía podrá penalizarte en el importe de tu finiquito a percibir cuando causes baja, restando del mismo la cantidad correspondiente al número de días que no hayas respetado como preaviso. Por ello, es muy importante cerciorarse de que la fecha de la comunicación de la carta está bien indicada y que la empresa efectivamente ha sido avisada de tu intención. Como siempre, las cosas se pueden negociar, pero los preavisos están para respetarlos. La compañía agradecerá que puedas darle el margen suficiente para reorganizarse ante tu marcha y tener tiempo de buscar a un sustituto.
4. En relación con lo anterior, te sugiero que te pongas a disposición de la empresa para ayudarles en el traspaso de tus funciones a tu futuro sucesor. Si puedes coincidir con esta persona es lo mejor. En caso contrario, conviene dejar un teléfono o un mail de contacto y ofrecerles que te puedan llamar o escribir en caso de dudas. Hay quien, antes de irse, redacta un “testamento” incluyendo las tareas que han quedado pendientes o indicaciones para ayudar en la integración de la nueva persona.
Sea como sea, ponte en la piel del nuevo profesional que te sustituirá, cómo te gustaría incorporarte en un puesto de trabajo, y facilítale al máximo la integración. Dejar ordenado tu puesto de trabajo, hacer limpieza de papeles innecesarios y dejar bien clasificados tus archivos en el ordenador constituyen detalles que tanto la compañía como tu sucesor agradecerán.
5. Aprovecha para solicitar que te preparen una carta de referencias antes de marcharte. La experiencia me dice que es más difícil conseguirla cuando ya te has ido. Está claro que ahora para encontrar un nuevo puesto no la has necesitado, pero quizás la eches en falta en una posible próxima búsqueda de empleo.
6. Recuerda algo que quizás muchas personas olvidan o desconocen. Existe otra opción distinta a presentar baja voluntaria. Se trata de la excedencia voluntaria. Con antigüedad mínima de un año, no hay necesidad de especificar ningún motivo y el trabajador puede disfrutarla entre cuatro meses y  cinco años, si no solicitó ninguna otra en los últimos cuatro años. La vuelta a tu puesto de trabajo tras la excedencia no está garantizada, pero existen mayores posibilidades de reincorporación que en el caso de una baja voluntaria.
7. Un último consejo que te parecerá de sentido común: si lo que pretendes es un cambio de trabajo, te sugiero que no presentes tu carta de renuncia sin haber recibido antes por parte de tu futura nueva empresa una oferta formal de contratación por escrito. Sabes que las palabras se las lleva el viento y no sería la primera vez que alguien presenta su carta de renuncia y, una vez hecho, la nueva empresa cambia de opinión y se echa atrás en la contratación. Tu oferta por escrito es un as en la manga, no lo olvides. Hay quien incluso, con dicha carta, llega a negociar contraofertas, pero esto es otra historia, no me gusta y personalmente, te diría que no lo hagas. Toma tu decisión meditada y adelante, eso sí, con paso firme y seguro.
Sílvia Forés es Directora de Recursos Humanos de Baker & McKenzie Barcelona y experta en selección de personal. Autora del libro de Plataforma Editorial: “Sólo puede quedar uno. Diario de un proceso de selección”.

 

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