El trabajo no siempre es una balsa de aceite… No son pocas las ocasiones en las que perdemos los nervios, ya sea porque atravesamos una situación personal complicada, porque tenemos algún problema con nuestro jefe o compañeros, porque tenemos demasiada carga de trabajo o, simplemente, porque estamos absolutamente saturados.

Hoy queremos proponerte 5 trucos sencillos y efectivos que te ayudarán a mantener la calma justo cuando más lo necesitas.

1. Busca una manera de canalizar tus enfados

Enfadarse y sentirse frustrado a veces es inevitable, así que, para esos casos, sería interesante que buscaras una manera de canalizar tu frustración para no llevarte los problemas a casa y conseguir que no te afecten.

Gestos simples como salir a dar un paseo, escuchar música que te inspire o retomar alguna de tus aficiones pueden ayudarte a redirigir tu atención hacia otro tema y relativizar. Puedes hacerlo en las pausas, cuando la situación lo requiera o en tu tiempo libre.

2. Descansa

El cansancio y la falta de sueño están directamente relacionados con el mal humor y el estrés. Descansa todo lo que necesites, tómate un té o simplemente mira por la ventana.

Con una mente y un cuerpo descansados serás más positivo y tendrás la capacidad de enfrentarte a los problemas con mayor serenidad. ¡Tu entorno también lo agradecerá!

3. Mantén tu escritorio ordenado

El desorden representa caos y el caos no nos ayudará (en absoluto) a mantener la calma en los momentos complicados. Es importante que mantengas tu lugar de trabajo lo más ordenado posible, sin dejar que se acumulen papeles y objetos por todas partes. Estaría bien que dedicaras los 5 primeros o últimos minutos de tu jornada a organizar tu mesa.

4. Cultiva tus relaciones sociales

De poco sirve encerrarse en un despacho para trabajar y trabajar sin darte tregua. ¿Por qué no aceptas la invitación de tus compañeros y sales a tomar un café?

Relacionarte con los demás te ayudará a sentirte mejor. Por otro lado, no dudes en pedir ayuda cuando lo necesites y trata de cultivar valores como la amistad o la cooperación. Te sentirás recompensado y evitarás la soledad en situaciones difíciles.

5. Duerme bien

Si estás cansado y tienes sueño, también es más probable que tengas mal humor y te sientas irritable. He aquí los peores enemigos de la calma. Dale a tu cuerpo y a tu mente el descanso que se merecen, durmiendo las horas preceptivas por la noche y disfrutando de una siesta si hace falta.

Si practicas estos buenos hábitos tendrás mucha más energía y serás capaz de mantener la calma.

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