¿Qué hay más satisfactorio que ganarnos la vida dedicándonos a un oficio que nos apasiona? El trabajo es una actividad necesaria a la que dedicamos mucho tiempo de nuestras vidas por lo que debemos gestionar muy bien la calidad del mismo.
Un buen termómetro para medir nuestra satisfacción laboral es comprobar si el domingo por la tarde estamos ya sufriendo el síndrome del lunes por la mañana. Si esto os pasa es el momento de plantear un cambio.
Es verdad que tener la fortuna de elegir nuestra ocupación o profesión es un lujo al alcance de muy pocas personas. Podemos culpar a la crisis, a la falta de oportunidades y al mal funcionamiento del sistema, pero no podemos externalizar toda la culpa, ya que parte de esa responsabilidad también recae en nosotros mismos.
Lo que debemos definir es una estrategia inconformista a futuro analizando qué queremos hacer con nuestra vida y cómo queremos conseguir una retribución económica que nos permita vivir dignamente. No puedes dejar que la corriente decida por ti, debes planificar, pensar y reflexionar qué es lo que te gustaría hacer y detectar con objetividad en qué eres bueno y cuál es tu deferencial en el mercado.
Una vez tengas definida tu “hoja de ruta profesional” podrás plantear una estrategia que permita llevar a la práctica tu plan de acción laboral. Quizás, para conseguir el gran cambio tengas que dedicar algunos años a un trabajo que no te satisface plenamente, pero que tanto profesional como económicamente te acercará un poco más a tu sueño.
Nunca dejes de soñar porque puede que la realidad se convierta en tu pesadilla. Y es en esa pesadilla donde se instala el desánimo y el oscurantismo profesional que apaga el potencial de grandes personas profesionales. No te conformes y actúa en consecuencia. Es imposible pedir a una semilla que se convierta en roble en un instante, ¿verdad? Todos los  grandes cambios necesitan de una maceración intelectual y reflexiva. Todos.
El emprendimiento puede ser una vía directa y más cortoplacista para convertir en profesión nuestro tan querido hobby. Así lo demuestra el crecimiento en el número de emprendedores que están creando empresas y lanzando nuevos negocios basados en su afición.
Este colectivo de valientes soñadores – los emprendedores – están obteniendo una remunerafición laboral de su actividad profesional, un concepto que no hace más que reflejar la fuente de ingresos generada por la profesionalización de tu pasatiempo o de esa actividad en la que destacas de manera relevante. En otras palabras, representa la remuneración de tu afición y cuando consigas alcanzar ese estado de nirvana laboral va a significar que has sabido dar respuesta a tu necesidad vital de autorrealización y adaptación al cambio.
Bien es cierto que los modelos productivos actuales fomentan que las personas trabajadoras vivan y desarrollen una doble vida. Una de estas vidas está destinada a ganar y producir dinero mediante el alquiler a un tercero de nuestro tiempo, de nuestras horas de trabajo.
En la segunda vida tenemos un ecosistema consumista perfectamente diseñado para gastar todo ese dinero generado. Como un círculo vicioso que no deja de rodar nos vemos, sin darnos cuenta, atrapados en esas dos inconexas vidas. Por lo que si tu motivación interior no responde únicamente al hecho de ganar dinero y quieres no desperdiciar tu tiempo en un trabajo que no te motiva plenamente no debes esperar más, toma las riendas y ponte ya mismo a definir el plan estratégico del mayor proyecto que vas a poder encontrar, tu vida.
Aitor Jiménez es Licenciado en ADE y emprendedor. Es autor del blog Empresamientos para elEconomista.es

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