El smart thinking solo se consigue si piensas “fuera de la caja” y entrenas tu mente para ser más creativo y brillante.
Ahora, en un mundo en el que todos vivimos tan ocupados, se agradece obtener ideas inteligentes de forma rápida. Gracias a pequeñas dosis de conocimiento, en forma de píldoras, podemos prepararnos para obtener ideas rápidas y de manera fluida y que al mismo tiempo nos permiten acercarnos al trabajo y a la vida de una forma novedosa.
El formato de píldora es ideal para anotar la idea en un trozo de papel, pegarla en la pared, darle una vuelta rápida con algunos compañeros de trabajo (o por tu cuenta) y descubrir la forma de impulsar tu negocio o proyecto desde una nueva perspectiva.
Te presento dos píldoras de conocimiento básicas y te deseo mucha suerte a la hora de aplicar estas ideas tanto en tu trabajo como en tu vida:

Píldora 1. Planificación

Un plan es solo eso, un plan. Que lo hayas escrito no significa que vaya a ocurrir.
Colin Powell, ex Secretario de Estado de Estados Unidos, decía que “no hay plan de batalla que sobreviva al contacto con el enemigo”. Dicho de otro modo, la planificación es algo teórico. Y la teoría no tiene nada que ver con la práctica.
Mike Tyson, ex boxeador estadounidense, lo decía de manera más directa: “Todos tenemos un plan, hasta que nos dan un puñetazo en la cara”. ¿Por qué? Porque todo cambia constantemente y los elementos contemplados durante la fase de planificación pueden terminar no siendo reales. De hecho, casi nunca lo son.
Dicho esto, el planteamiento más adecuado consiste en idear de forma rápida un plan razonable y ponerlo en marcha enseguida.

Píldora 2. Objetivos

Un objetivo es solo eso, un objetivo. Es algo a lo que apuntar, pero quizá no le des de lleno.
Un porcentaje es sólo un porcentaje. ¿Un porcentaje de qué? El 1% de mucho puede ser mucho, mientras que el 99% de un poquito… quizás no es demasiado. Así que pretender un incremento del 10% sobre los objetivos del ejercicio anterior puede ser algo carente de sentido.
Se puede hablar de resultados en términos absolutos o relativos: los resultados en términos absolutos son los que tú quieres conseguir, mientras que los resultados en términos relativos son los obtenidos en comparación con los de la competencia.
¿Realmente te importa lo que hagan tus competidores o es mejor concentrarse en las metas y aspiraciones propias? Debes fijar tus objetivos, pero hazlo según tus propias normas.
Kevin Duncan es consultor empresarial y experto en Marketing. Es autor de El libro de las grandes ideas de LID Editorial
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