En la actualidad, y con un simple “click”, el candidato puede apuntarse a una oferta sin pasar un primer filtro, ya que no cumple con los requisitos objetivos del perfil que se busca.
Hemos de admitir que ciertos condicionantes para solicitar un puesto pueden llegar a ser, particularmente durante el proceso de selección y según la marcha del mismo, más elásticos y ello acostumbra a regirse por el sentido común. Un buen ejemplo de ello podrían ser los años de experiencia solicitados o incluso optar a una promoción. Por poner un caso, cuando solicitamos un Brand Manager y recibimos un buen número de candidatos que actualmente son Product Managers, o el clásico grado de conocimiento de un idioma determinado, lo cual reconocemos que a veces puede ser subjetivo.
Lo que es contraproducente es optar a un puesto para el que no se cumplen ciertos requisitos que se han calificado claramente como imprescindibles. A veces da la impresión de que ciertos candidatos se apuntan a la oferta casi sin leerla, simplemente por un titular remotamente parecido a lo que han hecho alguna vez o lo que les parece que pueden llegar a hacer.
A menudo nos encontramos con casos muy extremos, como los siguientes: (1) un junior aplica a un puesto de Gerente; (2) una oferta especifica claramente que se necesita experiencia en desarrollo de piezas para el automóvil y se apuntan Técnicos de I+D de Alimentación o (3) Ingenieros en lugar de Biólogos… y otros casos que podrían servir de ejemplo.
Lo cierto es que abundan estos casos aunque hayamos elaborado muy cuidadosamente la oferta y hayamos sido muy rigurosos en el redactado del perfil solicitado. Incluso hay quien miente (textualmente) en las killer questions para que su CV sea leído.
Admitimos que en tiempos de escasez de ofertas y con los índices de paro de algunos países de la Unión Europea, la “desesperación” puede provocar actitudes de este tipo. Vaya pues por delante nuestra comprensión y empatía con quienes tienen grandes dificultades para encontrar una nueva oportunidad en un entorno tan estrecho de demanda y en una exigencia tan elevada del empleador.
Aun así, creemos que debemos aconsejar a los candidatos que desistan de esta actitud. Lo que consiguen con ello es “quemar su currículum”, dar una mala imagen de sí mismos y frustrarse.
Aconsejamos que el candidato piense antes a dónde dirigir su currículum y que ello sea consecuencia de una reflexión profunda de sus reales competencias y conocimientos, no de un deseo o necesidad… Si se mueve sólo por esa motivación obtendrá, únicamente, reiteradas negativas, con la consecuencia de acrecentar su desánimo e incluso angustia por una sensación de rechazo.
Jordi Tovar es socio de Hub Talent y miembro de ByS

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