Querida candidata:
El pasado 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer, con actividades que se han sucedido en varias ciudades del mundo. En este contexto, he decidido dedicar un capítulo especial a la consulta que me has planteado: ¿Cómo contesto cuando me preguntan en una entrevista personal si tengo hijos?
Comprendo perfectamente tu preocupación y dilema. Posiblemente el cuerpo te pide huir corriendo, pero dejar pasar la oportunidad de un empleo te impide moverte, sintiéndote paralizada, atada al suelo, con el miedo de que, contestes lo que contestes, el riesgo de una mala interpretación por parte del seleccionador exista.
Primero de todo, te diré que una pregunta así en otros países sería totalmente inconcebible. En nuestro país, sin embargo, y aunque tengo la impresión de que cada vez se pregunta menos, lamentablemente en la práctica sigue estando presente en boca de ciertos entrevistadores, tanto del género masculino como femenino. Todo ello a pesar de tratarse de una pregunta que vulnera la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de hombres y mujeres y el Artículo 14 de la Constitución Española, que precisamente establece la igualdad, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, religión, opinión o cualquier otra condición personal o social.

Pero, analicemos, ¿por qué lo preguntan?, ¿existe una mala intención o simplemente es una metedura de pata por parte de quien la plantea? El problema es que muchas veces no sabrás el motivo.
Por un lado, he visto en el mundo de la selección de personal que hay personas que la hacen con el mero fin de recabar mayor información sobre el candidato. Tal como preguntan si tienes hijos, te pueden preguntar a qué se ha dedicado tu familia, si tienes hermanos, de qué trabaja tu marido y un largo etcétera de preguntas que no están directamente relacionadas con el puesto ni justificadas, pero que un seleccionador, en mi opinión, poco profesional, o un empresario o directivo poco habituado a realizar entrevistas, puede incluir entre su repertorio de forma poco afortunada. Ello no quiere decir que luego no sea una persona con un absoluto respeto ante la maternidad de sus empleadas, ni que implique que elija a una persona antes que otra influenciado por este tema.
Por otro lado, también existe, lamentablemente, otro caso, el del entrevistador que tiene un plan oculto: descartar a una persona con cargas familiares porque no concibe que pueda asumir el grado de dedicación al trabajo de una persona sin ellas. Descubrir las malas intenciones de una pregunta así no es fácil, a veces sospecharás por el tono del entrevistador, por cómo avanza la conversación, por los gestos.
Sea como sea, mi consejo es no sacar conclusiones precipitadas durante el transcurso de la entrevista ni automáticamente ponerse a la defensiva o contraatacar. En una entrevista de personal hay mucho en juego y conviene no precipitarse. Si alguien te pregunta si tienes hijos, mi humilde consejo sería contestar la verdad, de forma natural e incluso dar la vuelta a las circunstancias para sacar ventaja en la entrevista. Por ejemplo: “Sí tengo 2 hijos de 5 y 8 años. Tener hijos me ha ayudado a superar grandes retos. Soy consciente del grado de responsabilidad de este trabajo y creo que la maternidad, en gran medida, me ha ayudado a saber organizarme mejor y superarme a mí misma, tanto en la esfera personal como profesional”. Tal como respondes cuando te preguntan por una de tus competencias durante la entrevista, argumentando tu respuesta, aquí se trata de hacerlo del mismo modo, procesándola como una pregunta más del repertorio a contestar. Pensarás que no hay motivo para añadir la segunda parte, que es triste e injusto, pero a efectos prácticos, creo que es un buen modo de salir del paso.
Considero que es un error justificarse en exceso ante la pregunta de la maternidad y también lo es mostrarse molesta ante el entrevistador o cortarle contestándole que eso no viene a cuento, aunque te lo pida el cuerpo. La prudencia llama a responder con naturalidad y cautela, de forma escueta, sacando incluso partido de la pregunta, como hemos visto.
Habrá algún entrevistador que vaya más allá y te pregunte si quieres tener hijos o ampliar la familia. Esta pregunta, a diferencia de la anterior, me parece que difícilmente da lugar a varias interpretaciones de su intención, por lo que deberás tomar una decisión: contestarle que esto es un hecho futurible del que no puedes darle una respuesta cierta en estos momentos es una opción para salir del paso, a riesgo de que te descarten obviamente.
Sin embargo, también te digo, querida candidata, que en casos en que veas claro que no te has sentido cómoda en la entrevista, analiza si ése es verdaderamente el lugar dónde deseas trabajar, pues quien te entrevista, aunque no siempre es así, puede ser reflejo de lo que te encontrarás una vez te incorpores a la empresa. En ocasiones, una retirada a tiempo, pero siempre meditada, es la mejor decisión.
Sílvia Forés es Directora de Recursos Humanos de Baker & McKenzie Barcelona y experta en selección de personal. Autora del libro de Plataforma Editorial: “Solo puede quedar uno. Diario de un proceso de selección”.

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