Ayer pensé en los artículos que se escriben y que yo misma también he escrito sobre el coaching, y he llegado a la conclusión de que tal vez sean demasiado fríos, solamente unas líneas sobre qué debemos hacer para ser más felices, solamente unas directrices.
Yo creo en el coaching a pies juntillas y gracias a ello he hecho cambios en mi vida que me han aportado grandes dosis de felicidad y confianza. Entonces, ¿por qué no contar mi historia para que podáis identificar realmente para qué sirve el coaching? ¿Por qué no contar episodios reales en los cuales el coaching mejoró mi vida?
Ocuparme en lugar de preocuparme
La lección más valiosa que he aprendido del coaching, es que solo yo debo tomar las riendas de mi vida, fuera “victimitis”, fuera ser una oveja más… ¿Qué somos leones o huevones? ¡Leones, leones!
Llegaba el momento de tomar una decisión muy dura para mí, tal vez una de las decisiones más difíciles a las que me he enfrentado. Llevaba trabajando en un banco durante casi 7 años, un buen sueldo, horario envidiable (de 8 a 15), amplios conocimientos del mundo financiero, pero el lado negativo me pesaba más, tareas muy comerciales, productos en los que no confiaba, rigidez, escasa creatividad… Por favor, que ningún bancario se sienta ofendido, simplemente es un trabajo que no encaja con mi manera de ser ni con mis inquietudes.
Desde que apareció la crisis, cambié un poco el chip y decidí formarme en algo que me apasionará, por si acaso, y estudié un máster en recursos humanos y cuando lo finalicé otro de coaching. Y vaya si me apasionó…
Llegó el momento de tomar la decisión, en mi banco negociaron un ERE, si hacía un click en un botón de la pantalla de mi ordenador accedía a 2 años de prestación por desempleo y a una indemnización por despido. Pero también a un futuro incierto, emprender un negocio como coach personal desde cero.
Os podéis imaginar las dudas que me asaltaban, ¿podré vivir del coaching?, ¿defraudaré a mi gente?, ¿si sigo en la banca, seré feliz?, ¿y si se me acaban los ahorros?, ¿y si me equivoco?, ¿y si me equivoco?, ¿y si me equivoco?… Estas ideas inundaban mi cabeza día tras días, de ahí el nombre del capítulo, ocuparme en lugar de preocuparme.
Entonces, ¿qué me aportó el coaching? Todo esto: 
“Yo tomo las riendas de mi vida y tomo mis propias decisiones HOY. Afronto el miedo a lo desconocido con mucha ilusión y confianza en mí misma, confianza en las cosas bien hechas, en el trabajo duro y en la pasión por luchar por una vocación.”
Como ya os imagináis, hice un click en la pantalla y me adherí a la baja voluntaria. Por supuesto que esto no es un cuento de hadas, hay que luchar mucho para salir adelante, pero, ¿sabéis una cosa? No me he arrepentido en ningún momento de la decisión tomada y cada sesión de coaching que realizo con mis clientes, me reafirma mi decisión.

Este es un ejemplo de lo que el coaching aporta a las personas, ¿te animas a vivirlo?

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