El Injuve, organismo de la Juventud dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, es el interlocutor natural para obtener una respuesta institucional ante el problema del desempleo juvenil. Dos de sus responsables, Julio Camacho y José Muñoz, reconocen que la situación actual para los jóvenes es desastrosa y confían en que los jóvenes estarán preparados para cuando llegue el momento de salir de la crisis.

¿Cómo hemos llegado a esta situación con unas tasas de desempleo juvenil tan altas?

JULIO: Fundamentalmente por esta crisis, financiera, económica, etc. En los datos de la EPA se puede observar cómo, coincidiendo con el inicio de la crisis, todos los indicadores relativos a ocupación, a empleo, paro y demás se hunden. A esos indicadores de la EPA se les une la variable correspondiente a emancipación.

¿Nos habían vendido la idea de que a más formación se podría sortear mejor la crisis? A pesar de todos los títulos, másteres, postgrados, Formación Profesional…

JULIO: Una de las causas obviamente es la crisis, pero además hay que destacar la inadecuación de la Formación Profesional con el mercado de trabajo. Ese es otro de los déficits importantes que hemos venido padeciendo desde hace décadas. De la inadecuación del sistema educativo al mercado de empleo venimos oyendo desde hace muchos años, fácilmente 30 años.

Cuando se dice que hay que adecuar los planes de estudios a lo que pide el mercado laboral, ¿eso va a producir un superávit de ingenierías y un déficit de estudios de artes?

JOSE: El trabajo es la fuente para vivir, para montar tus proyectos personales. Evidentemente el sistema educativo tiene que estar adecuado. Otra cosa es, efectivamente, que las personas tengan libertad para estudiar y prepararse en lo que ellos consideren, pero sí que es cierto que desde el sistema de Formación Profesional tiene que haber una orientación hacia lo que realmente se está demandando.

¿Creéis que en estos planes de estudios habría que incluir una motivación para los estudiantes a tener una visión de emprendedores?

JOSE: El sistema educativo parece que quiere introducir contenidos en ese sentido. En la promoción del emprendimiento empresarial se enmarca el proyecto de la Ley de Emprendedores que pretende, en lo que a los jóvenes se refiere, facilitar el que aquél que quiera serlo pueda serlo.

JULIO: En el observatorio estamos detectando, mediante los sondeos que venimos haciendo, que, posiblemente porque no hay más opciones, una de ellas es establecerse como autónomo o poner un negocio en marcha. La actitud positiva hacia esa opción además se acompaña con una mejora en la opinión que tienen los jóvenes respecto de las personas emprendedoras.

La movilidad de los jóvenes, ¿es más una opción para ampliar conocimientos o una obligación para buscar un trabajo?

JOSE: En España es muy importante la movilidad, al margen de esa faceta de moverte para buscarte la vida porque aquí no tienes oportunidades. Los programas de movilidad juvenil y estudiantil tienen un peso muy importante, en ese caso se mueven para formarse. El programa Erasmus está a unos niveles que jamás ha estado, aunque ahora ha bajado un poco en la dotación de becas. El programa “Juventud en acción” moviliza en España alrededor de 10.000 jóvenes cada año que o montan viajes de mutuo conocimiento con jóvenes de otros países o conlleva la prestación de un voluntariado en otro país durante un número importante de meses, 10 o 12.

Aunque esa movilidad todavía tiene un número de usuarios muy grande, lo que está claro es que la crisis ha motivado otro tipo de movilidad, la de búsqueda de las oportunidades, que conllevará sin duda el que en los próximos años habrá que trabajar para recuperar ese talento que ha marchado: que los jóvenes que quieran volver tengan la oportunidad de trabajar en su país.

¿Habría que poner en valor a la juventud en tiempos de crisis?

JOSE: La actualidad invita a dar esa mala imagen, a dar información sobre cuestiones o noticias que son las que activan a la opinión pública, como son accidentes, problemas con la justicia y eso va haciendo un poso…

JULIO: En momentos de crisis hay desorientación por parte de la sociedad, que se va traduciendo en indignación. Y entonces, en una situación de temor, los primeros que pagan son la gente joven. ¿Por qué?, pues porque corren riesgos.

¿Es una generación perdida?

JULIO: Esa es otra realidad. Hay generaciones que lo han pasado muy mal, la gente de treinta años lo ha pasado muy mal, como ha pasado en otros países europeos, que apenas han tenido opciones de entrar en el mercado de empleo. También es para los poderes públicos un reto: no se puede dejar a esta gente que vaya envejeciendo en casa de los padres.

¿Desde el Injuve se percibe desconfianza por parte de los jóvenes hacia los organismos que deberían ayudarles a buscar empleo?

JULIO: Los jóvenes es lógico que tengan desconfianza. La generación de 1980 y la anterior sobre todo, es una generación perpleja porque se habían formado mucho, aquello de la generación mejor formada viene de hace un par de décadas.

Las posiciones de la juventud actual ya no es tan perpleja, se percibe que los jóvenes quieren hacer cosas incluso los que han tenido la desgracia de no haber podido insertarse fácilmente en el mercado del empleo. Pero ya tienen otra valoración respecto del asunto, hay que cambiar cosas. Los que vienen ahora, los nativos digitales, vienen con un background. Con eso no quiero decir que vayan a encontrar empleo más fácilmente, porque eso dependerá de la propia estructura económica y laboral de nuestro país, pero que tienen un valor añadido, no cabe duda.

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