Un magnífico mentor me explicó una vez que la palabra motivación es la combinación de 2 potentes palabras: motivo + acción. Cuando no estamos motivados para realizar algo es porque o no tenemos claro lo que queremos o simplemente no vemos suficientes beneficios. Me decía: “empieza por escribir toda clase de beneficios y ello te conducirá a la acción”. Era el inicio del proceso de la motivación.
Desde el lado de la neurología, para saber cómo funciona el proceso mental de la motivación, explicamos el proceso DAS. El Dr. Mario Vesftrid lo llama “Neurobiología de la motivación: Deseo – Dopamina, Acción – Adrenalina, Satisfacción –Serotonina“.
1. Se crea una tensión por la aparición de un deseo para la satisfacción de una necesidad (neurobiológicamente se genera dopamina).
2. Esa tensión nos mueve a la acción para obtener la recompensa que satisfaga esa necesidad (neurobiológicamente se genera adrenalina y noradrenalina).
3. Se obtiene la recompensa y se satisface la necesidad (neurobiológicamente se genera serotonina).
Todos conocemos también la “Teoría de la Motivación Humana” de Maslow que basa la motivación en una jerarquía de necesidades o deseos humanos.
De cualquiera de las maneras hemos entendido el proceso como  un proceso lineal: Deseo (motivación) – acción – resultado (beneficios).
Pero aquí vamos a centrarnos en qué hacer para encontrar o mantener la (auto) motivación necesaria para conseguir algo en el tiempo. Y también en cómo trabajar la motivación en el día a día, entendida como un estado interior permanente que te permite estar concentrado y mantener firme la conducta para desarrollar o alcanzar tus metas. Más concretamente, cómo trabajar las motivaciones interiores, que son las que generan verdadera satisfacción a largo plazo.
Por tanto, el proceso se complica ya que vamos a transformar esa línea  en una rueda, para  que ruede más fácilmente a través de su propia sinergia.

Sabemos que si alcanzamos ese estado sublime, los beneficios internos que obtendremos son muchos: concentración, bienestar, equilibrio, confianza… y con ello aumentaremos las consecuencias externas: logros, éxito, crecimiento etc.
Seguro que conoces a alguna persona que está fuera de su zona de confort y que sin embargo está motivada y en acción permanente, ¿cómo lo consigue?
Para crear y subirte a la rueda de la motivación trabaja estos 5 ejes todos los días, intentando conseguir un equilibrio, evitando sobresaltos y paradas prolongadas en tu camino:
1. Define tu meta (lo que quieres) de forma específica. Haz una lista de deseos, divide la meta en otras más pequeñas. Ponte una fecha y ofrécete un capricho a corto plazo.
2. Escribe todos los beneficios que te genera alcanzar esas metas, tanto los tangibles como los intangibles.
3. Define la acción. Planifica en tu agenda todas las acciones diarias, busca ayuda, pregunta, utiliza un lenguaje positivo, refuerza tu diálogo interior, adáptate, diviértete en este proceso,  evalúa y mejora.
4. Establece una rutina diaria. Ponte en marcha, no esperes a mañana. Establece hábitos productivos para evitar distracciones, interrupciones o imprevistos. Conseguirás concentrarte en tu objetivo.
5. Identifica los pequeños logros y avances. La mayoría de las veces solo nos fijamos en los fallos y ello dificulta la continuidad. Todos los días hay logros: sé consciente de ellos y dales el valor que se merecen para seguir avanzando.
El método es sencillo, trata de responder a las poderosas preguntas ¿qué quiero?, ¿para qué? y ¿cómo? Trabaja  diariamente una rutina para concentrarte en ello. Si lo haces serás capaz de desarrollar muchas habilidades para conseguir tu objetivo (seguro que te sorprenderás de tus capacidades ocultas… a veces incluso parecerás otra persona).
Eso sí, cuando hayas conseguido todo o parte de tu meta, sigue trabajando en alcanzar nuevos retos para que tu rueda de la motivación no frene. Será más fácil porque tu (auto) motivación habrá aumentado.
Para finalizar, unos versos inspiradores de Mario Benedetti que describe a estas personas especiales de esta forma: “Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que estos sueños se apoderan de su propia realidad”.
Cristina Shima está especializada en el desarrollo de talento y mejora profesional. También es Cofundadora de Innovación y Talento (Universitario con Trabajo y Profesional & Empleo). 
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