En la actualidad que vivimos es muy común ver a personas apuntadas en cursos que no tienen nada que ver con lo que quieren o están buscando para mejorar en su carrera o encontrar el empleo deseado, bien por elección propia o bien porque los servicios de orientación los envían a estas actividades formativas, o porque su empresa los inscribe directamente dentro de la cartera de cursos establecida para ese año.

Pero no siempre son adecuadas estas elecciones, y nos encontramos con personas frustradas por hacer muchas formaciones que no tienen nada que ver con su profesión, y seguir en el desempleo o en el mismo puesto que hace años. No hay evolución y acaban convirtiéndose en “cursillistas profesionales” sin criterio y con mucho desánimo.

La formación no es la solución universal, pero sí es un punto muy importante, junto al networking y la búsqueda activa en portales de empleo y redes sociales, para conseguir el puesto deseado. No importa la cantidad, sino la calidad de las acciones formativas. Por eso es fundamental elegir la adecuada a tus aspiraciones y tu objetivo profesional, e incluso personal.

¿Qué estudiar?

Previo a un análisis DAFO de nuestros puntos de mejora y las amenazas y oportunidades del sector al que estamos postulando, podemos elegir la formación adecuada siguiendo distintos criterios, muy ligados a las competencias necesarias al puesto:

  • Carencias Técnicas: elegir cursos en los que podamos aprender o ampliar nuestros conocimientos profesionales relacionados directamente con el puesto a desempeñar: administración, producción, servicios, etc. En cualquier sector, salen continuamente mejoras o nuevos procedimientos de los que tenemos que estar al tanto.
  • Carencias sociales o personales: paralelamente a las técnicas, en todos los puestos hoy en día es necesario desarrollar competencias de tipo personal o social claves como la comunicación, gestión del estrés, asertividad o trabajo en equipo, por ejemplo. El desarrollo personal es clave para un buen desempeño de nuestro puesto porque al fin y al cabo nos relacionamos con personas.
  • Carencias tecnológicas: las redes sociales, nuevas apps, y demás tecnologías nos han invadido de tal forma que no podemos obviarlas, y más teniendo en cuenta que cambian a velocidad de vértigo día a día.

Como comenté anteriormente, la formación no es la panacea universal, pero sí puede marcar la diferencia entre un candidato y otro, y no debe ser considerada como un trago a pasar por obligación. Bien elegida es muy estimulante y provechosa y nos ayuda a mejorar tanto como profesionales como a nivel personal, en especial para aquellos trabajadores que quieren cambiar de sector o actividad profesional, y no disponen de la formación suficiente para ello.

Marta García es Licenciada en ADE y cuenta con experiencia en el sector de RRHH y Outsourcing. Colabora con Cruz Roja en formación y orientación laboral y es autora del blog A cabeza non para!

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