Saber gestionar nuestras emociones y entrenar nuestras habilidades relacionadas con la inteligencia emocional nos lleva a disfrutar más de la vida y de las relaciones con los demás.  Una de estas habilidades, es reconocer las propias emociones cuando aparecen: es el primer paso para aprender a manejarlas.

Nuestro cuerpo juega un papel importante en ello porque es una fuente inagotable de información. Lo cual es una suerte porque siempre podemos consultarle: ¡lo tenemos tan cerca! Además, esta información es muy valiosa ya que nuestro cuerpo nunca miente. Siempre quiere lo mejor para nosotros y sólo mira por nuestro bienestar. Cada una de nuestras células sabe cuándo estamos  satisfechos, ansiosos o estresados.

Tener conciencia de lo que sentimos nos ayudará, por ejemplo, a cambiar una situación. Si sabemos qué nos da energía lo podemos potenciar. Si sabemos lo que nos quita energía o nos sienta mal, podemos eliminarlo.

Haz la prueba y elige una conducta determinada. Pregúntale a tu cuerpo “¿Cómo te sientes con esto?” Si tu cuerpo envía una señal de malestar físico o emocional, ten cuidado. Si tu cuerpo envía una señal de comodidad y entusiasmo, ¡adelante!

¿Qué se puede hacer para empezar a escuchar tu cuerpo?  Tener una actitud abierta te permitirá estar atento a los pequeños detalles. Déjate sentir lo que sientes y acéptalo sin juzgarlo. Tan solo escucha y confía en él porque cada una de tus células está de tu lado, lo que significa que tienes cientos de millones de aliados. Disfruta de todo aquello que te pide el cuerpo: a él le gusta descansar, pero también le gusta estar activo. Le gusta comer diferentes tipos de comida, le gusta disfrutar de los placeres de la vida, etc. Hazle caso buscando siempre el equilibrio.

Deepak Chopra,  un reconocido médico, escritor y conferenciante, indica en su libro “La receta de la felicidad”, 3 pasos prácticos para ser más conscientes de qué nos pide el cuerpo y llevarlo a la realidad a través de la acción:

Toma decisiones para maximizar la energía de tu cuerpo. Pregúntale lo que necesita y sigue su consejo de forma sincera. El estado ideal es experimentar la ligereza,  para no sentirnos limitados por nuestro cuerpo (para él, la ligereza tiene un significado profundo, relacionado con fluir).

Antes de actuar sobre cualquier emoción, consulta a tu corazón. Él es una guía de confianza. Esto te ayudará a experimentar la empatía, la compasión y el amor contigo mismo y los demás.

La ligereza de tu cuerpo será tu indicador de felicidad. Si te sientes pesado o aburrido en tu cuerpo, presta atención. Estos sentimientos son señales de que te estás dejando llevar por la inercia y la monotonía de la costumbre, en vez de abrir la posibilidad a que cada momento tenga frescura y una vida nueva. La mejor manera de reponer tu cuerpo es darle lo que más necesita, ya sea el sueño, el descanso, la energía que da el alimento, la alegría del movimiento o la harmonía con tu alrededor.

Si te sientes bien es que probablemente estás haciendo las cosas bien. Si no, puedes probar a escuchar a tu cuerpo. Seguro que te de la respuesta adecuada y mirará sólo por tú interés.

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