Dicen que muchas veces no se consiguen las cosas por ser buenos en algo, sino por conocer a las personas adecuadas. Profesionalmente esto es una realidad indiscutible.
El hecho es que tener una buena red de contactos, si bien es necesario, no es suficiente. A día de hoy es fácil contactar con multitud de profesionales, tanto, que terminamos inflando nuestra red de contactos y generándonos una ilusión de “profesional bien relacionado”.
Y es que no es igual contactar que conectar. Contactar es fácil, sencillo, además lo podemos hacer por vías indirectas a golpe de “clic”. Conectar, en cambio, es más complejo, pero más efectivo y al mismo tiempo más enriquecedor personal y profesionalmente, además de ser algo que se puede aprender y entrenar. Contactando establecemos el vínculo, conectando conviertes ese vínculo en un canal de comunicación: lo activas, lo haces real.
Dice el antropólogo Robin Dunbar que teniendo en cuenta el tamaño de nuestro neocórtex y su capacidad de procesamiento, difícilmente podemos establecer una relación significativa con algo más de 150 personas al mismo tiempo. Vamos, que nuestro cerebro también tiene límites en este sentido. ¿Resulta entonces efectivo acumular y acumular contactos? [ejercicio: échale un vistazo a tus redes de contactos profesionales y pregúntate con cuántos mantienes una relación significativa].
Cada día estoy más convencido de que el reto está en convertir nuestra red de contactos en una red de relaciones. La primera es estática, la segunda dinámica. La primera es una herramienta, la segunda una estrategia… y no hay nada menos efectivo que una herramienta que no se usa, ni nada más agotador que moverse sin una estrategia definida.
Vivimos en un mundo en el que nos han enseñado más a defendernos que a relacionarnos. Romper este paradigma es urgente y necesario, personal y profesionalmente, y una de las mejores maneras de romperlo es precisamente generando una red de relaciones.
Localiza a personas que para ti sean una referencia, por su posicionamiento, por lo que puedas aprender, por las sinergias que se pudieran generar o porque están donde tú quieres estar. Conoce sus contextos, empatiza, escucha. Muestra interés por sus retos y necesidades. Activa ese tipo de curiosidad que funciona como la madre de cualquier aprendizaje en tus interacciones. Conversa sin intromisiones, ni insistencias. No pidas, conversa. Genera confianza con tu propia consistencia, la gente está hambrienta de autenticidad.
Genera confianza, genera conversaciones… conversaciones valiosas que dinamicen ese vínculo con los demás, que generen más conexión, conocimiento y oportunidades.
Atrévete ya a tener las mejores conversaciones con la gente más interesante.
David Barreda genera experiencias de aprendizaje para el desarrollo de personas y equipos, dinamizando el pensamiento y facilitando la gestión de las relaciones a través de procesos formativos, sesiones de coaching e impulsando procesos de Marca Personal.

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