4 consejos que me hubiera gustado recibir en mi vida profesional
4 consejos que me hubiera gustado recibir en mi vida profesional
4 consejos que me hubiera gustado recibir en mi vida profesional
4 consejos que me hubiera gustado recibir en mi vida profesional

4 consejos que me hubiera gustado recibir en mi vida profesional


ALFONSO ALCÁNTARA

ALFONSO ALCÁNTARA

Twitter@Yoriento

Webhttp://yoriento.com/

Director de Yoriento.com, es psicólogo para el desarrollo profesional y el cambio en la empresa. Presta servicios a personas y empresas como conferenciante, formador y asesor. Está enfocado en el desarrollo de directivos, la motivación de los empleados, la reinvención profesional y la búsqueda de nuevas oportunidades profesionales.

Tras casi 25 años de trabajo ayudando a personas y empresas y haciendo propuestas en Yoriento.com, cuando vuelvo la vista atrás pienso que me hubiera gustado recibir al menos 4 consejos concretos para haber enfocado y sacado más partido a mi vida profesional. Tal vez a ti también te interesen estas 4 reflexiones sobre la carrera y la búsqueda de oportunidades. Te las cuento.

  1. PIENSA MENOS Y ACTÚA MÁS: LA MEJOR “HAZTITUD” ES HACER

    La clave está en el esfuerzo: comprométete con tus objetivos y con tu plan. Las personas que tienen más éxito y satisfacción profesional son las que definen objetivos y perseveran, no son las más inteligentes. No son aquéllas que no se desaniman, sino las que continúan a pesar del desánimo. El mejor consejo para luchar contras las malas emociones se basa simplemente en continuar.

    Comportamiento positivo: aprovecha cada momento para actuar. Si puedes, piensa en positivo, pero en todo caso la mejor actitud es la “haztitud”. Recuerda que la vida, también la profesional, no es lo que piensas, es lo que haces.

    Céntrate en lo que harás y no en lo que no harás. Crea hábitos con apoyo en la agenda: “Todos los lunes de 19 a 21h voy a leer los blogs y websites de los profesionales referentes en mi sector para dejar comentarios positivos.” En lugar de luchar contra los malos hábitos o de intentar suprimirlos directamente, crea hábitos mejores que los sustituyan gradualmente.

    Iniciativa: los que esperan a que las cosas lleguen recibirán las abandonadas por los que salieron antes a buscarlas. La dedicación es valiosa, pero muchas veces también será necesario tomar iniciativa. Puedes estar apostado diez horas diarias esperando a que piquen los peces sin saber que río arriba muchos competidores están diezmando tus oportunidades.

    Tomar iniciativa es adelantarse, pero también provocar que las cosas pasen. Conseguir una oportunidad o la posibilidad de luchar por ella, a veces será cuestión de llegar el primero o de llegar antes, de presentarte dónde no te esperan o cuando no lo esperan.

  1. NO ESPERES TU VOCACIÓN PROFESIONAL, CONSTRÚYELA

    ¿Esperas que la vida mejore o persigues metas concretas? ¿Por qué nos cuesta tanto plantearnos objetivos? La vocación no se espera, se construye, porque en la vida nos puede interesar casi todo si le damos una oportunidad.

    Empieza ahora. Emprende la acción de inmediato para evitar la ley del esfuerzo decreciente: cuanto más tiempo transcurra antes de que actúes menores son las probabilidades de que des el paso.

    Concreta. Concéntrate en mejorar más que en “ser bueno”. Si quieres tener más posibilidades de éxito, cuando te plantees un objetivo debes ser lo más específico posible.

    Definir los retos de forma específica ayuda a determinar los métodos, acciones o tareas concretas que deben emprenderse. Si por ejemplo, eliges un supermercado concreto (en lugar de supermercados en general) en el que postularte como candidato a un empleo, podrás buscar y encontrar en Linkedin contactos que sean empleados de ese centro o contactos tuyos que les conozcan para preguntarles e indagar las oportunidades laborales que ofrecen y las formas de acceder a ellas.

    Prioriza tus objetivos. Si puedes evitarlo, no te propongas metas que compitan con fuerza por tu motivación en el mismo espacio, contexto o momento. Puedes plantearte varios objetivos al mismo tiempo, pero siempre que cuentes con recursos suficientes para hacer probable la consecución de cada uno de ellos en el tiempo que has previsto.

    Primero decide tus metas, luego desarrolla tus habilidades. Cuando ya tienes uno o varios objetivos profesionales en mente, luego debes tratar de pensar en habilidades: qué debo hacer en ese ámbito profesional y qué debo aprender para hacerlo. Y al contrario, cuando ya se poseen determinadas competencias o intereses específicos, se puede pensar en definir objetivos relacionados.

  2. NO BUSQUES SOLO OBTENER TÍTULOS, PIENSA MÁS EN DESARROLLAR COMPETENCIAS

    Especialízate y sé difícil de reemplazar. Hazte fuerte en una competencia, en un tema, en un sector, en una aplicación o herramienta, en un perfil determinado de cliente… Muchas vocaciones ‘surgen’ con la especialización: cuanto más sabes de algo más te gusta.

    Polivalencia es la capacidad para especializarse pronto. Ser polivalente no es lo contrario de estar especializado. La polivalencia es un facilitador de la adaptación y la especialización profesionales. Las competencias específicas valen para profesiones específicas, pero las competencias básicas o transversales son útiles para la mayor parte de las ocupaciones. Las competencias transversales nos hacen polivalentes, como el manejo de idiomas, las matemáticas y la estadística, la ofimática avanzada, etc.

    Acumular títulos no necesariamente es sinónimo de avance profesional. Los cursos deben ser un trampolín, no una sala de espera: hay que evitar la actitud de realizar estudios para esperar “a ver qué pasa”. Y es que lo importante no son los títulos, sino las competencias que demanda el mercado de trabajo o las habilidades y actitudes que nos permiten ser mejores ciudadanos y profesionales más integrales.

    Haz cursos para desarrollar tu carrera profesional, no hagas de tu carrera profesional una mera lista de cursos. ¿Es más fácil seguir estudiando que planificar la vida profesional? No se trata del número de carreras, sino de la coherencia del proyecto profesional de cada uno y de asumir y aprender de las decisiones tomadas.

  1. LA MEJOR TÉCNICA DE BÚSQUEDA DE EMPLEO ES… LA QUE FUNCIONE

    Esforzarse mucho y mal, no sirve de mucho: no repitas lo que no funciona. Conseguir cualquier meta requiere una evaluación continua y honesta de tu progreso, o te evalúan desde fuera o te evalúas tú. Si no sabes cómo lo estás haciendo no puedes ajustar tu comportamiento o tus estrategias. Evalúa tus avances con frecuencia semanal, o incluso a diario, dependiendo de tu meta.

    Prueba la eficacia de nuevas técnicas, no sigas usando las que no te funcionaron.

    Tal vez conozcas la historia del leñador tenaz, un gran profesional de la tala muy respetado en su comarca por capataces y compañeros. Sin embargo, durante el desempeño de un trabajo importante las cosas empezaron a irle mal. Día tras día notaba que conseguía cortar menos árboles, hasta que al final prácticamente no fue capaz de talar siquiera uno en toda una jornada. El leñador tenaz fue a disculparse al supervisor. Éste le dijo: “¿Cuándo fue la última vez que afilaste el hacha?”

    No hagas como el leñador tenaz. Afila tus herramientas y comprueba si sirve lo que estás haciendo para encontrar empleo y oportunidades. Si no sirve, cambia de objetivo o cambia de técnicas. Así que ya sabes, la mejor técnica de búsqueda de empleo es… la que te permite encontrarlo.

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