Vamos a hacer un ejercicio mental tipo “regreso del futuro”: imagínate a ti mismo dentro de 20 años. Con 20 años más, lleva tu imaginación al momento de hoy. Mírate. ¿Cómo te ves? ¿Qué estás haciendo? ¿Te ves feliz? Si es afirmativo, enhorabuena, sigue así, no bajes la guardia.

En cambio, ¿no te gusta lo que ves?, ¿no estás en tu mejor momento? También enhorabuena, porque estás a tiempo de cambiarlo.

Podemos ser parte activa o promotores de nuestros propios cambios desde hoy mismo.

Todas las personas tenemos la capacidad de adaptación al cambio, pero no todas lo hacemos en el mismo tiempo y de la misma manera.

El proceso de cambio, aún cuando es deseado, siempre conlleva una parte de miedo y estrés a lo desconocido, pero sufrimos sabiendo que el fin es positivo para nosotros.

Cuando no es deseado, nos sentimos más vulnerables y podemos llegar a sufrir una depresión, pero también descubrir una nueva etapa de mejora. Estas suelen ser las fases:

  • Negación: “No es verdad”, “no me lo creo”, “esto no puede pasarme a mí”
  • Miedo: “¿Qué será de mí?”, “¿qué ocurrirá?”
  • Aceptación: “¿Por qué ha pasado”?, ¿qué puedo hacer?”, ¿“qué alternativas tengo”?
  • Cambio: “Mi situación ha cambiado”

Con los cambios nos volvemos más experimentados, más sabios. Nuestra inteligencia más que nunca, tiene que demostrarse en la capacidad de ser feliz en situaciones nuevas.

Cuando experimentamos cambios extrínsecos a nosotros, poco o nada podemos hacer sino adaptarnos lo más pronto posible. Si llueve, abres el paraguas. De nada sirve luchar contra la lluvia. Cuantas más veces llueve, mejor te adaptas. Aceptamos y seguimos el camino a pesar de la lluvia. Vemos la parte positiva de algo que no controlamos. Es más, somos capaces de cantar bajo la lluvia.

Por eso quienes experimentan continuos cambios en su vida, se enfrentan al proceso con mayor naturalidad, preparación y consiguen extraer nuevas ventajas o aliados.

De víctima a promotor del cambio

La capacidad de cambio es una actitud que depende mucho de la cultura, de la comodidad heredada, del entorno en el que uno se mueve y de las propuestas de futuro de cada persona.

Si quieres vivir el cambio como una oportunidad de mejora en tu vida, huye de la comodidad, rodéate de personas activas y piensa en grande.

Una misma situación de cambio puede ser percibida de forma totalmente diferente por las personas, provocando una reacción diferente. Esto nos lleva a encontrarnos con diferentes personas según su forma de pensar y comportamiento:

  • Víctimas/resentidas: normalmente se quejan de todo, echan la culpa a los demás de lo que les pasa, no tienen suerte, no tienen elección y no pueden hacer nada para cambiar su situación porque no depende de ellas o no cuentan con lo necesario. Piensan que los demás han tenido suerte.
  • Pasivas/conformistas: también hay personas que aunque no se quejan, tampoco les motivan los cambios y prefieren seguir en su zona cómoda, sea buena, regular o mala. Se conforman con lo que tienen o consiguieron un día. Suelen hacer lo mismo, día tras día. Estas personas suelen tener los cambios que otros deciden, o se dejan llevar. Si se les presenta una oportunidad de cambio la dejan pasar por miedo a fracasar.
  • Activas/inconformistas: hay personas que, independientemente de su situación, siempre quieren algo más. Viven en forma de cambio permanente, se han enfrentado y se enfrentan a menudo a situaciones desconocidas, son personas que ven el cambio como una oportunidad de mejora y no dudan en abrazarlo si se les presenta aunque fracasen.
  • Promotoras/anticipadoras del cambio: hay personas que viven el cambio como algo necesario en su vida y lo buscan y lo provocan con el objetivo de mejorar. Se motivan con los cambios y se anticipan a ellos. Están pensando siempre en lo siguiente. Son personas que promueven los cambios y que acaban afectando a todos los que tienen alrededor.

Herramientas para el cambio

Para enfrentarse a situaciones de cambio, algunas herramientas pueden ayudarte a gestionarlo mejor, enfocarte cuanto antes en las nuevas realidades, incluso ser protagonista del mismo.

Análisis objetivo

Deja a un lado los sentimientos y emociones y trata de averiguar qué ha pasado, por qué ha pasado, si puedes haber tenido o no parte de responsabilidad y aprende de ello para el futuro. Pregúntate si puedes hacer algo o no para cambiarlo. Asume la realidad y aprende a relativizar.

Lenguaje positivo

Con cada persona que te encuentres utiliza un lenguaje positivo, no te hagas la víctima, esfuérzate por explicar tus nuevas metas, ilusiones, lo que quieres hacer. Nadie quiere fracasados a su lado.

Ayuda a alguien que lo necesite más que tú

Cuando ayudas a los demás te ayudas a ti mismo. Ayudar a alguien hará centrarte en otros pensamientos, sobre todo si estás en la etapa inicial de negación o resistencia.

Cambia de amigos si hace falta

Los amigos de toda la vida nos pueden dejar el hombro para llorar. Nos ayudarán mucho más personas que piensen de forma diferente a nosotros, que nos pinchen y nos hagan reaccionar. Responde, ¿hay alguien que pueda ser feliz en esta nueva situación? Seguro que encuentras muchas personas que son felices, incluso más felices que antes. Búscalas, pregúntales cómo lo han hecho, qué hacen, qué comen, etc.

Nutre tu mente y cuida tu cuerpo

En cualquier proceso de cambio es fundamental trabajar tu salud mental y física. Despejar la mente, leer contenido de calidad, salir de casa, hacer ejercicio, comer sano. Te ayudará a encontrarte cada día mejor.

Huye de la comodidad

Lo hemos comentado antes, demasiada comodidad genera pereza y la pereza trae consigo infinidad de consecuencias negativas. Es la gran enemiga del cambio. ¿No te apetece hacer algo? Simplemente hazlo.

Responde a estas preguntas extremas

¿Qué es lo peor que me puede pasar? Ponte en el peor de los casos y respóndete en voz alta. Seguramente no será terrible, irreversible o sin solución.

¿Qué es lo mejor que me puede pasar? Enfócate en lo mejor que te puede pasar. Probablemente el mejor de los casos supere con creces al peor de los casos.

Investiga siempre

Si quieres ser parte activa del cambio y que no te pille por sorpresa debes actualizarte constantemente y ofrecer lo mejor de ti siempre. No te conformes, sigue investigando cómo mejorar y toma la iniciativa en todo.

Enfócate en lo nuevo

Carga tu mochila con un nuevo mapa y nuevas coordenadas para trabajar en tu día a día. El trabajo diario es el mejor antídoto contra la depresión, la desgana o la desmotivación. Aprovechemos los cambios como oportunidades para dar lo mejor de nosotros y generar nuevas realidades llenas de oportunidades.

Cambia tu pensamiento, cambia tus necesidades, cambia tu realidad, cambia lo que dices, lo que haces… Cada pequeño cambio trae consigo un gran regalo invisible a los ojos y sólo cuando por fin lo descubres por ti mismo, querrás más y mejores.

Cristina Shima está especializada en el desarrollo de talento y mejora profesional. También es Cofundadora de Innovación y Talento (Universitario con Trabajo y Profesional & Empleo). 

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