Trabajadores de más de 40 años: son personas que atesoran una dilatada experiencia laboral y buena capacitación, pero que en ocasiones tienen que superar algunas barreras para volver a estar dentro del mercado laboral. ¿Cuáles son algunas de ellas?

  • Reestructuración del mercado laboral: Actualmente encontramos excesiva temporalidad y precarización en muchos sectores profesionales optando por contratar trabajadores jóvenes con remuneración baja, mayor flexibilidad o movilidad y menos cargas familiares. No son pocas las voces que alertan sobre el claro peligro de excluir a trabajadores más veteranos del mercado, ya no solo por el hecho de prescindir de sus capacidades y niveles de profesionalidad; simplemente no podemos permitirnos obviar a un colectivo que en gran parte sostiene el sistema y es claro impulso del consumo y la economía.
  • Evolución tecnológica: Las habilidades tecnológicas requeridas a los candidatos son cada vez mayores. Aquí los nativos digitales de poco más de veinte años campan a sus anchas frente a las personas de más edad que no disponen de ellas o bien necesitan reciclarlas. Como ejemplo claro tenemos las plantillas de las principales industrias tecnológicas, ya desde hace años en EE.UU. y ahora también en España están copadas por jóvenes universitarios reclutados en el último año de universidad. Pero esta creciente demanda se da en todo tipo de sectores profesionales, no se lo en los puramente tecnológicos, y en todo tipo de puestos de trabajo.
  • Prejuicios y desconfianzas: Se tiende a creer erróneamente de manera generalizada que a partir de cierta edad el empleado se vuelve reticente a los cambios y los tolera mal, que no está dispuesto a adaptarse y le cuesta evolucionar junto a las nuevas necesidades de la organización o el puesto.

Medidas para encontrar empleo a partir de los 40 años

Para salvar estas barreras podemos aplicar algunas medidas con las que aumentar nuestro grado de empleabilidad y posibilidades de encontrar empleo:

  • Autoconocimiento: Es necesario identificar nuestras capacidades y fortalezas, tenemos que tener claro cuáles son para saber exponer de forma óptima los puntos fuertes de nuestra candidatura. En muchas ocasiones se pierden posibilidades en un proceso de selección al no dar valor o pasar por alto competencias que pueden diferenciarte frente al resto.
  • Formación y reciclaje: Es un factor fundamental que hoy en día debe ser aplicable a cualquier persona independientemente de su situación laboral y edad. En la fase de autoconocimiento del punto anterior es necesario también descubrir nuestras carencias y establecer la mejor forma de reforzarlas con la formación y la ayuda que nos pueda brindar nuestro entorno.
  • Potencia tu marca personal: Cualquier persona que se encuentra en la actualidad en búsqueda de empleo debe aprender a sacar el máximo partido de la red. Es necesario estar presente en los portales de empleo con un perfil actualizado y en las redes profesionales. Estas últimas tienen que ser usadas no como un mero CV online, se debe interactuar, aportando contenido a la red y dando tu punto de vista podemos potenciar nuestra marca y aumentar nuestra red de contactos.
  • Flexibilidad: No podemos centrar nuestra búsqueda únicamente en puestos o sectores afines a nuestra experiencia laboral reciente o formación, ya que podemos perder muchas oportunidades que acaben prolongando nuestros períodos de inactividad. Debemos ser relativamente flexibles con las condiciones que se nos puedan presentar, trabajar a media jornada o en turnos horarios menos habituales, puede ser la base para posteriores aumentos de jornada y mayor estabilidad.
  • Emprendimiento: Emprender y convertirse en trabajador autónomo sacando adelante un proyecto o idea es una opción elegida en muchas ocasiones por personas con más de 40 años. Pero no solo vale con disponer de experiencia en el sector elegido o entender que se trata de una gran oportunidad de negocio única, el proyecto debe pasar necesariamente por un proceso de validación y asesoramiento. Existen organismos como las Cámaras de Comercio y centros de ayuda al emprendimiento donde nos pueden orientar de manera gratuita. Además, nuestra idea requiere de una inversión inicial, subrayando aquí que son muy escasas las ayudas económicas para emprender en este intervalo de edad frente a la gran dotación destinada a personas jóvenes. Cabe la posibilidad de recurrir a la capitalización de la prestación por desempleo o acogernos a programas de financiación empresarial de organismos estatales o autonómicos.

Destacar, por último, la gran labor de orientación y ayuda que prestan las asociaciones de personas desempleadas mayores de 40 años en diferentes comunidades autónomas.

Eliseo Casamichana es profesional de RR HH y administrador del blog EMFOCA “Empleo y Formación Provincia de Cádiz”

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